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Mundo bebés
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los niños expresan nuestros conflictos

 
Gracias a muchos años y experiencia de trabajo se ha llegado a descubrir que todo niño desde cero hasta 14 años cumplidos, no se enferma.
Todo síntoma que un niño o niña presente desde su nacimiento y hasta los 14 años, es reflejo de una emoción de los padres, de un resentir, de algo nunca dicho, de una emoción atrapada, etc. Como los hijos son parte de los padres, heredan sus emociones y siguen sus patrones. Si bien ambos padres reflejan o proyectan sus emociones a los hijos, se puede decir que el porcentaje de emoción es un 80% de las madres y un 20% de los padres. Y así, la biodescodificación fue comprobando poco a poco, que cuando un niño menor a 14 años presenta un síntoma, hay que revisar a los padres y no a los hijos
 
Y entonces, ¿Qué pasa con las enfermedades o síntomas que padecen los niños? ¿También ellos tienen conflictos inconscientes? claro que tienen conflictos inconscientes, pero no de la misma forma que nosotros. Son conflictos que nacen de sus necesidades no satisfechas de cuando son muy pequeños. Necesidades tan básicas como comer, dormir y el afecto en forma de contacto físico. Y a medida que vamos creciendo las necesidades se van volviendo más complejas…
Cada vez tenemos más información respecto a lo que sienten y lo que viven los niños en cada edad. Y hay muchos autores que están de acuerdo en el hecho de que a nivel emocional, la madre y el niño están totalmente conectados desde la concepción hasta que el niño tiene 7 años. Incluso hay autores como Laura Gutman que sostienen que los niños hasta los 3 años experimentan una fusión emocional con la madre, comparten con ella todo su campo emocional. Así el niño vive como suyas las emociones de la madre porque en este momento, todavía no se puede distinguir entre unas y otras…
En biodescodificación sabemos que existe un periodo al que llamamos proyecto sentido, que va desde la concepción hasta los 3 años, donde se graban multitud de programas que vamos a desarrollar a lo largo de nuestra vida… se graban programas de si somos deseados o no, toda la información de la situación de la pareja o de la familia en ese momento, todas las emociones de la madre, sus conflictos, sus dudas. Se graban las situaciones sociales o históricas del lugar donde estamos, toda la información del embarazo, también información sobre como hemos llegado al mundo, como se ha recibido al bebé y todas y cada una de las experiencias propias del niño y de la madre durante este tiempo.
Hasta los siete años, los niños son una auténtica esponja emocional, porque como todavía no tienen el neocórtex totalmente desarrollado, son especialmente sensibles a las emociones, que son el lenguaje que les es propio y además las perciben de forma limpia, sin contaminación racional alguna .
Y así es como los niños, a través de las enfermedades y síntomas que padecen, nos están reflejando nuestros propios conflictos inconscientes, como el más amoroso de nuestros espejos: un niño que tiene a menudo dolor de barriga puede estar expresando una dificultad de la madre para digerir algo que le está ocurriendo, o un niño que se enferma de bronquitis o que tiene asma habitualmente está denunciando un ambiente tóxico en casa y dificultades de relación en su entorno más cercano. Un niño con otitis frecuentes está expresando una irritación de la madre por escuchar algo que no quiere oír…
Por tanto, si queremos ayudar a nuestros hijos pequeños a que estén más sanos, si queremos evitarles sufrimiento, ocupémonos de nosotros mismos, tomemos conciencia de nuestras emociones, expresemos como nos sentimos, hablemos, busquemos ayuda… pero sobre todo no hagamos como que no pasa nada, porque los niños perciben desde su inocencia muchísimo más de lo que nos parece y ellos están dispuestos a mostrárnoslo incansablemente… así que acojamos la oportunidad que nos da la vida para crecer y hacernos cargo de nosotros mismos. Y sería fantástico aprovechar para expresarles como nos sentimos, para que ellos puedan distinguir lo que no es suyo y empezar a poner palabras a las emociones que están sintiendo…
A veces ocurre que trabajando con la mamá no encontramos nada relacionado con este malestar del niño… entonces es muy habitual que los niños estén expresando un conflicto del clan, de hecho siempre que un niño nace con una enfermedad congénita es algo que obviamente no es suyo. Y va a ser muy útil hacer el estudio del árbol genealógico para tratar de entender que está reparando este niño con esta enfermedad y así poder liberar al niño y al clan.
Todo lo que le ocurre al padre también va a influir al niño pero de otra forma. De hecho, el niño lo va a sentir pero a través de la madre y con las emociones de la madre, por lo que hemos dicho de la conexión… Es decir que si por ejemplo el papá se queda sin empleo y la mamá no se siente preocupada porque confía en que va a encontrar algo pronto, no le da importancia porque son cosas que pasan y piensa que de alguna forma van a salir de esta… aunque el padre se sienta muy frustrado o tenga miedo a la escasez o se sienta deprimido, el niño no va a sentir estas emociones como si fueran suyas. Y en cambio si la mamá lo vive con angustia y sufrimiento, el niño va a vivir esa angustia como propia y puede que la exprese a través del cuerpo, que es la vía más directa para que los niños expresen las emociones que no pueden comprender.
Así como la mamá va a ser el punto de referencia desde la concepción hasta los 7 años, el papá va a ser clave desde los 7 a los 14, época importante para incorporar aprendizajes que tienen que ver con los límites, las consecuencias de nuestras acciones en los demás, las normas, la autoridad, la sociabilidad… pero esto ya es otro tema porque a partir de los 7 años, el niño ya empieza a expresar sus propios conflictos y justamente la figura del padre a partir de esta edad ayuda a diluir esta fusión con la madre al permitir que el niño sea más autónomo y empiece a regular por él mismo.
• Se descubrió que si la madre peleaba con el padre, al niño le daba gripa.
• Se descubrió que si la madre odiaba su trabajo, al niño le dolían los brazos o se fracturaba algún brazo.
• Se descubrió, que si la madre odiaba cuidar a su madre, al niño le dolía la rodilla.
• Se descubrió, que si la madre estaba harta de escuchar reclamos o quejas o críticas, el niño tenía problemas de audición.
Y podemos seguir síntoma con síntoma y nunca terminar. Lo más importante de esto, es que en cuanto la madre o el padre solucionaban su conflicto emocional, el niño sanaba. Hay que tomar en cuenta que una cosa es “presentar un síntoma”, otra muy diferente es presentar un comportamiento y otra distinta, nacer con el síntoma.
 
 
Bioneuroemoción – Biodescodificación