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ejercicios para embarazadas

¿Por qué es importante hacer ejercicio en el embarazo?

En primer lugar, estar embarazada no significa estar enferma. Un embarazo normal y sin contraindicaciones no tiene por qué detener tu ritmo de vida siempre y cuando no sea un peligro para ti y para tu bebé.  Por tanto, los ejercicios para embarazadas son una actividad aconsejable durante el embarazo.

Si eres una persona deportista y deseas seguir con tu deporte habitual debes consultar a tu médico si el ejercicio que llevabas haciendo hasta ahora va a ser adecuado para ambos.  Tal vez te aconsejará reducir la intensidad o cambiar algunos hábitos. Pero en general, un embarazo normal donde no haya habido ningún contratiempo,  no tiene porqué detenerte. ¡Adelante con los ejercicios!

¡Es más!, es aconsejable que si hasta ahora eras una persona más bien sedentaria empieces a hacer algún tipo de gimnasia para embarazada, ya que te ayudará a sentirte mejor durante el embarazo y a la hora del parto.  Puedes empezar con  rutinas sencillas,  como caminar por lo menos 30 minutos diarios.

A no ser que hayas empezado vomitando y sigas vomitando hasta el día 279 de embarazo. Entonces es normal que no quieras saber nada de deporte. Imagino que los abdominales estarán bien curtidos para tu desgracia. 

POR QUÉ ES IMPORTANTE HACER EJERCICIO DURANTE EL EMBARAZO
 
En primer lugar, porque la actividad física es una de las indicaciones saludables, que como comentaba, te permitirá mejorar tu condición física y estar preparada para todos los cambios propios de la gestación, además de ayudarte a tener un buen trabajo de parto. 

Es muy habitual ganar peso durante el embarazo. Y estas consecuencias se sienten en la espalda, articulaciones y piernas. Tener una rutina de ejercicios ayudará a disminuir dichas molestias. 

¿QUÉ TIPOS DE EJERCICIOS PUEDEN REALIZAR LAS EMBARAZADAS?

Aeróbicos:  Esta actividad mejora el ritmo cardiaco, aumenta el movimiento y ayuda a mantener el peso adecuado.

Fitboll: Se realiza con la pelota y trabaja la zona de la pelvis fomentando la estabilidad. 

Pilates:  Ideal para la coordinación. Fortalece los músculos de cuello y  piernas. Ayuda a evitar los calambres y mantiene la tonicidad.

Abdominales: éstos deben realizarse bajo asesoramiento de un experto. Ayudan a tonificar el músculo transverso abdominal y su función es esencial durante el embarazo.  Trabajarlo minimiza los efectos derivados de su estiramiento.

Natación:  el agua disminuye la presión sobre las articulaciones, ayudando a la mamá a tonificar los músculos y a mantener su condición física. A su vez, disminuye los dolores de espalda,  cintura, cuello y piernas.

Yoga: ayuda a mejorar la respiración,  tarea esencial para tener un mejor trabajo de parto; favorece la buena circulación y reduce dolores y molestias. Es muy importante en cuanto a preparar emocionalmente a la mujer para todos los cambios, gracias a la relajación.  Por el hecho de que reduce el estrés y aumenta la confianza. Disminuye el riesgo de parto prematuro.

BENEFICIOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA

El Colegio Americano de Ginecología y Obstetricia asegura que la actividad física en las embarazadas garantiza alivio a los síntomas  como el estreñimiento, la hinchazón de las extremidades, aumenta la energía de la mujer, mejora el ánimo, la postura, promueve el tono muscular, la fuerza y la resistencia. 

No obstante la mujer embarazada debe estar atenta a cualquier cambio en su cuerpo. Y se recomienda suspender el deporte si la presenta algunos síntomas como sangrado vaginal, vértigo o debilidad, falta de aire, dolor de pecho o de cabeza, debilidad muscular, dolor o inflamación de la pantorrilla y contracciones uterinas.

DEPORTES QUE ES ACONSEJABLE EVITAR

Hay algunos deportes que es recomendable evitar. Sobre todo aquellos en los que hay contacto como por ejemplo: baloncesto, tenis, voleibol… Para así disminuir el riesgo de sufrir algún golpe o accidente.

Durante el embarazo, el ejercicio no ha de ser con el propósito de adelgazar, ni a producir rendimiento, solo a generar actividad física y a fortalecer partes del cuerpo como la cadera, las piernas o los senos, que están sometidos a mayor exigencia en el proceso de gestación.

Como he comentado anteriormente se debe consultar al médico sobre la actividad física que se desea hacer.  Si el médico lo consiente se puede empezar después de la semana 12, cuando hay menos riesgos de sufrir pérdidas. Por otro lado, una vez ya se haya parido se debe retomar 6 semanas después del parto, cuando el sangrado haya desaparecido, el cuello del útero esté cerrado y su tamaño sea menor.

Puede realizar los ejercicios hasta que se sienta en capacidad de realizarlos; incluso, muy cerca del parto, sin esforzarse demasiado.

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